El mercado japonés
de cafés especiales no es muy diferente del de los Estados Unidos, y
también consta de segmentos distintivos:
- Un café de nombre casi mítico: Blue Mountain, Kona
de Hawai, etc.;
- Cafés de buena calidad, directamente de origen de
una plantación o zona determinadas;
- Calidades normales y aceptables;
- Mezclas con marca.
No hay importadores dedicados a los cafés
especiales, pero la mayoría de importadores manejan por lo menos algún café
especial y sirven cada vez más directamente a compradores en fases posteriores,
si bien también hay una red de intermediarios y mayoristas de café. Es
interesante que los grandes tostadores mantienen sus propios establecimientos de
venta de café dentro de grandes almacenes y de este modo consiguen como es
lógico una gran presencia.
El mercado japonés ofrece básicamente a los
productores las mismas perspectivas de venta que los Estados Unidos, excepto que
es muy difícil conseguir el reconocimiento de nuevos cafés independientes. Esto
se debe a que crear una imagen de marca resaltante para un café individual sería
enormemente caro y sin garantías de éxito. Las leyes de protección del
consumidor obligan a revelar el origen en el plano minorista, pero al ser la
composición de las mezclas flexible y venderse con los nombres de marca de los
propios tostadores, generalmente sólo se identifican los componentes principales
según su país de origen (y nunca se cita a los cultivadores o productores
individuales). A consecuencia de ello la resistencia al precio en el Japón,
aparte de unos cuantos cafés individuales de gran calidad, es probablemente
mayor que en el mercado de cafés especiales de los Estados Unidos.
Otros mercados emergentes de cafés especiales en
Asia parecería que están muy influidos por las tendencias de los Estados Unidos.
Los operadores estadounidenses han abierto tiendas de cafés especiales o
concedido licencias en Australia, Hong Kong (China), Singapur y otros
lugares.