El café orgánico se cultiva como parte de un sistema
que administra la producción agrícola intensiva y holística, que comprende el
uso de estiercol de materiales orgánicos, la cobertura del suelo, la regulación
de la sombra y el control biológico de plagas. Este sistema se basa en el
principio de que debe devolverse al suelo un valor correspondiente al valor
cosechado. El sistema excluye la utilización de sustancias agro-químicas. Para
que el producto pueda comercializarse como orgánico debe estar certificado por
una tercera parte. Las variantes sobre este tema básico, como el cultivo bajo
árboles de sombra, se exponen en el punto 03.05.01.
Los países occidentales han creado leyes específicas
sobre los productos orgánicos. Las condiciones que debe cumplir el café antes de
que pueda ser comercialdo como orgánico son numerosas y bien definidas. Ningún
café puede presentarse en el mercado con la etiqueta de orgánico a no ser de que
se compruebe de que conforma con las regulaciones del caso. Es decir, el café
puede comercializarse como orgánico sólo si asi lo certifica una organización o
un certificador reconocido, en base a inspecciones periódicas de todas las
etapas de producción, beneficio, transporte y tostado del café.
El primer cultivo de café orgánico se registró en la
Finca Irlanda de Chiapas, México (1967), y el primer café orgánico importado a
Europa procedente de una cooperativa de pequeños agricultores era de la
cooperativa UCIRI de Oaxaca, México (1985). La cooperativa convirtió y
comercializó su café con ayuda de una empresa mixta formada por un tostador
comercial de los Países Bajos, Simon Lévelt/Haarlem y de la GEPA (Gesellschaft
für Partnerschaft mit der Dritten Welt) una organización no gubernamental
alemana especializada en el comercio justo.
¿Por qué eligen los
consumidores el café orgánico?
- Consideraciones de
salud. Muchos consumidores se procupan cada vez más de lo que ingieren
diariamente en sus comidas y bebidas: consideran que los alimentos orgánicos
son más sanos. Este motivo es menos importante en el café que lo es con otros
cultivos porque el café tostado casi nunca contiene residuos nocivos. También
hay un número creciente de consumidores a quienes preocupa la salud de los
trabajadores que deben manejar los productos químicos usados en el sistema
tradicional de producción.
- Demanda de cafés
especiales. Esta demanda está creciendo y se considera que los cafés
orgánicos pertenecen a esta categoría. Si bien la calidad del café orgánico no
es necesariamente mejor que la de los cafés convencionales, el mercado del café
orgánico demanda cada vez más una calidad superior, y por ello a menudo se los
sitúan en el segmento de los cafés especiales. Los primeros cafés orgánicos que
aparecieron en el mercado en el decenio de 1980 eran arábicas de México, de
buena calidad pero hoy en día existen también de calidades inferiores de arábica
orgánico, además de robusta orgánico. Algunas plantaciones o exportadores de
calidad hacen certificar sus cafés como orgánicos para subrayar su calidad,
confiando en que se percibirán como cafés realmente especiales.
- Preocupaciones
ambientales. Otros consumidores se preocupan de los efectos negativos
causados por las sustancias agro-químicas en el medio ambiente. No están
preocupados necesariamente por cuestiones de salud pero desean en principio
estar seguros de que los productos que compran se producen de modo favorable al
medio ambiente para prevenir así la polución, la erosión y la degradación de las
tierras.
¿Por qué producir
café orgánico?
En principio los productores están motivados por las
mismas preocupaciones que los consumidores, pero además quieren asegurar su
futuro social y cultural cobrando la prima que consigue el café orgánico
certificado. Este beneficio depende de la demanda de café orgánico, que a su vez
determina el importe de la prima que puede lograrse, y los costos adicionales
incurridos por la producción orgánica. Véa el punto 03.02.04 para más sobre este
tema.