Cultivar un producto orgánico, incluyendo el café
orgánico, es algo más que prescindir de los fertilizantes y otras sustancias
agroquímicas. El café producido de esta manera debería denominarse más bien café
"natural" y para sorpresa de muchos, la industria la considera como una
producción no sostenible. Esto se debe a que, a largo plazo, el suelo quedará
agotado por la producción natural, por lo que también se le llama "cultivo
pasivo" o cultivo "orgánico por defecto".
Para conseguir una producción sostenible es preciso utilizar
activamente varias técnicas agrícolas orgánicas, incluyendo la formación de
estiercol con material orgánico, el cubrimiento del suelo debajo de los árboles
con material orgánico, el recurso al control biológico de las plagas y la
inversión en la regulación de la sombra. El principio de la agricultura
sostenible es que debe devolverse al suelo un valor correspondiente al valor
cosechado. Se han utilizado todos los métodos posibles para aumentar la
fertilidad del suelo. Por ello la producción pasiva de café, aunque no se
utilicen en ella sustancias químicas, se considera como no sostenible y no como
orgánica.
Según las reglamentaciones de la Unión Europa deben
seguirse las siguientes normas:
- Cultivo de leguminosas, abonos verdes o plantas de
raíces profundas en un programa adecuado de rotación multiple anual.
- Incorporación al suelo de materiales orgánicos,
estiércol orgánico de ganado y vermicompost.
- Control de plagas, enfermedades, malezas y malas
hierbas mediante la utilización de variedades adecuadas, programas de rotación,
control biológico de plagas, prácticas mecánicas y escarda con llama.
- Producción orgánica de semillas y materiales de
propagación.
- Utilización limitada de fertilizantes, plaguicidas
y métodos biológicos de control de plagas no orgánicos.
(Normas mínimas extraídas
y adaptadas del EU-2092/91. Véa el Anexo II de EU-2092/91 donde se explican con
más pormenores los insumos aprobados: www.europa.eu.int)
CERTIMEX, una destacada organización de
certificación orgánica de México, ha formulado normas específicas para el café
que destacamos a continuación:
- Debe promoverse la biodiversidad; por ello el
cultivo debe hacerse bajo sombra diversificada.
- Las variedades deben estar adaptadas al clima local
y ser resistentes a las plagas y enfermedades locales.
- Los viveros deben ser orgánicos y las semillas
debe proceder de campos de café orgánico.
- Los arbustos de café no deben plantarse demasiado
juntos.
- La erosión debe controlarse cubriendo el suelo y
cultivando plantas rastreras; el plantio debe seguir las curvas de nivel y/o los
bancales; ha de haber árboles de sombra con mucho follaje; han de construirse
barreras.
- Deben usarse las siguientes técnicas para aumentar
el contenido orgánico del suelo: cultivo de leguminosas, incorporación de
fertilizantes orgánicos y otro material orgánico como hojas y ramas de los
árboles de sombra.
- Se permite la corrección del pH con aportaciones
permitidas, por ejemplo, la cal.
- La pulpa del café se recicla.
- El beneficio se realiza enteramente con medios
mecánicos y físicos; hay que prestar atención a la reducción del consumo de
energía y a la limpieza del agua utilizada para lavar el café.
(Adaptado de CERTIMEX: Normas para la producción de
café orgánico/01.2001)
En general un productor puede cultivar
simultáneamente café convencional y café orgánico, pero no es recomendable. Ha
de haber una separación clara entre los dos tipos y barreras adecuadas para
impedir la contaminación con sustancias agroquímicas de los campos
colindantes.
El café puede venderse normalmente como orgánico
solamente cuando el cultivo se ha practicado por lo menos tres años antes de la
primera cosecha comercializable. Esto significa también tres años de inspección.
Estos años se denominan período de
transición.
En casos específicos, según sean las prácticas
agrícolas anteriores, puede reducirse este período de transición, pero sólo con
la aprobación de la organización certificadora, que a su vez debe informar sobre
esta decisión a la autoridad que concede el permiso de importación en el
correspondiente Estado miembro de la Unión Europea. Si un productor puede
demostrar que no ha utilizado antes sustancias agroquímicas tendrá interés en
reducir el período de transición. Si el productor puede documentar que no han
utilizado recientemente sustancias agroquímicas, vale la pena que exponga esta
posibilidad al certificador.