Si a un café le falta una calidad inherente para
convertirse en un café de gran éxito y conseguir precios elevados, la mayoría de
productores, y especialmente las grandes haciendas, no pueden tolerar
rendimientos bajos a no ser que los costos de sus insumos sean también bajos.
Las grandes haciendas, especialmente las que utilizan el riego, pueden optimizar
los rendimientos mucho más fácilmente que los pequeños agricultores. Esto se
consigue plantando variedades de gran rendimiento y/o variedades libres de
enfermedades, aumentando la densidad de la plantación o aplicando mayor cantidad
de insumos, especialmente fertilizantes (aunque el uso excesivo de fertilizantes
puede producir infusiones claras y casi amargas).
Hay por cierto algo de verdad en la queja oída a
menudo de que estos métodos reducen a veces la calidad, especialmente cuando se aplican en exceso
(por ejemplo, las poblaciones muy densas de plantas precisan aplicaciones muy
elevadas de fertilizantes). Pero los mínimos ingresos aceptables conseguidos por
rendimientos superiores y calidades a veces mediocres a menudo son, por
desgracia, preferibles a los rendimientos menores de calidad superior; aunque se
obtengan precios mas altos. El mercado no siempre gusta de estos comentarios,
pero en los últimos años esto fue lo que ocurrió porque muchos cafés dignos se
han vendido, en términos reales, a precios cercanos a los mínimos
históricos.
Los administradores de grandes haciendas con
frecuencia toman en cuenta estas consideraciones y adoptan decisiones
relativamente bien informadas. Pero cuando los pequeños agricultores replantan a
veces lo hacen porque alguien se lo recomendó en lugar de haber adoptado una
decisión propia bien informada. Aun así, para los pequeños agricultores no es
fácil mantener el nivel de insumos que precisan los híbridos de rendimiento
superior. En épocas difíciles, como cuando los precios bajan, surgen problemas y
el resultado puede ser que no haya ni rendimiento ni calidad. El respeto por el
viejo refrán de que "los insumos bajos dan rendimientos bajos, pero un costo
bajo es un costo sostenible" ha permitido subsistir a muchos pequeños
agricultores, aunque como alguien lo ha dicho, quizás también se les ha
permitido seguir siendo pobres.