La calidad básica constituye la mayor parte del
comercio mundial de café. Los cafés de tipo normal son utilizados por tostadores
de gran y mediano volumen. Estos tostadores tienen la obligación de mantener
sus productos en los estantes de los supermercados y en otras tiendas minoristas
con el objeto de que su producto siempre este al alcance de la mano del
consumidor y siempre mantenga las mismas características en términos de aspecto
y sabor.
Los grandes
tostadores utilizan muchos millones de sacos cada año. Por razones de
composición de las mezclas, de logística y de simple seguridad del suministro no
pueden depender de un único origen. Por lo tanto, su exigencia principal es que
el suministro sea digno de confianza, lo que significa que estos cafés puedan
ser sustituidos con relativa facilidad y deban ser obtenibles de varios
países.
A fin de poder cumplir sus compromisos de entrega a
largo plazo, estos tostadores también celebran contratos de compra a largo
plazo, generalmente sobre la base de PTBF a elección del comprador (09.02).
Estos compromisos a largo plazo significan inevitablemente que el comercio del
café vende corto estos cafés y espera cubrir sus ventas más tarde. Vender corto
es arriesgado en sí mismo, pero como se ha expuesto en 09, Operaciones de
cobertura, la mayor parte del riesgo puede ser protegida.
Pero vender corto un único origen (en cantidad y
durante un período extenso) es extremamente arriesgado si surgen más tarde
dificultades de suministro en ese pais, por lo que los comerciantes venden en
cambio una "cesta" de cafés aceptables de un número determinado de orígenes
diferentes. Por ejemplo, "Guatemala Prime Washed y/o El Salvador, Central
Standard y/o Costa Rica, Hard Bean", contra los meses apropiados de entrega del
contrato de arábica de Nueva York, el contrato "C". O bien "Uganda, Standard
Grade y/o Côte d'Ivoire Grade 2" contra el contrato de robusta de la LIFFE.
Las "cestas" representan cafés que son aceptables
para el mismo fin en muchas mezclas de café tostado. Los comerciantes pueden
cumplir sus compromisos de entrega suministrando uno de los tipos especificados.
Como es lógico, cada embarque sigue todavía sujeto a la aprobación final de la
calidad a su llegada. Al conjugar el recurso a estas "cestas" con el sistema de
entrega justo-a-tiempo y la obligación frecuentemente impuesta de que todo café
no aprobado a su llegada sea sustituido inmediatamente, podría decirse que los
grandes tostadores han eliminado la mayoría de sorpresas del proceso de
adquisición.
Todas, excepto el precio; pero aún en esto su
objetivo principal es no pagar más de lo que
paga la competencia, en lugar de buscar gangas o jugar el mercado. Los
exportadores deben entender que en el proceso de compra no hay lugar para
emociones. Lo único que cuenta es el precio y el resultado.