Una cadena electrónica lleva incorporada su propia
seguridad porque garantiza que lo que se transmite es el original. Se anotan,
registran y comunican los cambios, adiciones, supresiones y cualquier
discrepancia, incluida la identidad de quienes los presentaron y cuándo lo
hicieron. Esto elimina una causa importante de pérdidas y controversias en el
comercio del café: la documentación incorrecta y el responsable de ella. Un
sistema electrónico garantiza que los documentos son correctos en la forma en
que se reciben, pero como es lógico estos documentos no revelan en sí mismo nada
sobre el café que representan, por lo que se mantiene la importancia de la
administración del colateral.
El sistema registrarìa exactamente en cada documento
individual lo que se hizo, por quién y cuándo mediante un identificador único
que también rastrea el progreso que sigue cada documento individual. Se genera
un identificador cada vez que se inicia una nueva transacción. Esto puede
hacerlo el comprador o el vendedor, según lo acordado.
En su forma más simple todo esto significa, por
ejemplo, que un comprador que se equivocó al describir la mercancía en una carta
de crédito o que ordenó que se pusieran marcas de transporte equivocadas no
puede decir más tarde que fue culpa del expedidor y retener el pago.