Puede imaginarse el progreso electrónico de una
remesa de café desde la venta hasta su entrega como una ruta con paradas
determinadas donde se realizan diferentes actividades: el café se contrata, se
ensaca, se pesa, se transporta, se introduce en contenedores, pasa la aduana, se
embarca, se factura, se paga, se descarga, pasa la aduana, se transporta por
camión al interior y se entrega al tostador. En cada parada se preparan
documentos e información que se introducen en el sobre electrónico patrón que
representa la remesa física. Cuando el sobre llega al comprador contiene toda la
documentación requerida y el comprador paga la mercancía.
Este proceso no se aparta de los métodos
tradicionales consistentes en reunir todos los papeles y las firmas de cada
etapa y enviarlos al comprador o a su banco. La diferencia consiste en que el
método electrónico es enteramente seguro, es neutral y precisa de mucho menos
tiempo. También proporciona una ficha precisa e instantánea en la que consta
cada medida o acción realizada por el camino y quién la ha realizado. En cada
momento cada parte sabe qué se ha dicho, a quién se ha dicho y quién lo ha
dicho, lo que evita confusiones y equivocaciones.