A fines del decenio de 1990 el comercio electrónico
en cierto modo se desarrolló aceleradamente, cuando las empresas se apresuraron
a establecer normas industriales. Se ofrecieron sitios de comercio en Internet a
personas y organizaciones que no se sentían cómodas trabajando en Internet y por
lo tanto muchos de estos sitios tuvieron que cerrar. Sin embargo, las empresas
cafeteras de todo el mundo comprendido las ventajas de utilizar las computadoras
para ahorrar costos y tener posible acceso a nuevos mercados.
Los productores y
los exportadores consideraron que con el Internet conseguirían mejores precios.
Confíaron en que con la eliminación de los "coyotes", o intermediarios, podrían
conseguir mejores precios de los tostadores importantes, pero es siempre dudoso
que la mayoría de ellos lo pudiesen conseguir. De acuerdo al principio de
comercialización según el cual se puede eliminar a los intermediarios pero no su
función, es incluso posible que la eliminación de los intermediarios y del
mercado medio del café pued aun tener un efecto contrario sobre los precios. El
potencial adquisitivo del mercado de importación está enormemente concentrado.
El mercado básico de café representa cerca del 90 % de todo el negocio cafetero,
y el mercado de especialidad o gourmet aun no puede por sí mismo impulsar los
precios. Pero en origen se intentará siempre ganar terreno y los exportadores
pueden acabar encontrándose en un plano de mayor igualdad con los intermediarios
que desean que el comercio electrónico elimine. Sin embargo hasta el momento,
las señales no son muy prometedoras.
Los
importadores vieron a esta oportunidad de modo diferente, aunque, como
los exportadores, confíaron en ahorrarse los costos internos. A diferencia de
los exportadores, quienes ven el comercio del café una sola vez cuando pasa del
origen al importador o tostador, los importadores esperaban que el Internet
suscitase un nuevo interés en el mercado de segunda mano. Imaginaron un mercado
al contado que se comportara con la eficiencia y velocidad del Internet, donde
los lotes de café se comrciaran dos, tres o más veces entre los negociantes
cafeteros antes de encontrar un comprador final.
Dichos negociantes usarían estas operaciones
secundarias o de segunda mano para compensar el riesgo diferencial y riesgo del
mercado, y enlazarían la actividad especulativa de los mercados de futuro con
las realidades fundamentales del mercado al contado. Pero esto no ha ocurrido -
a fines de 2007 estos mercados electrónicos para el comercio fisico del café
verde aun no existen.
Si un tipo determinado de café se comerciara fuera
de la gama de precios de comparable calidad, este mercado de segunda mano
crearía oportunidades para que todos los participantes aprovechen. Si hubiera un
determinado nivel de estabilidad financiera, los exportadores podrían también
tener acceso a este mercado secundario. Los sitios de comercio en Internet
pueden contribuir a este tipo de desarrollo del mercado, pero no pueden
garantizar en absoluto que tenga éxito.
Las grandes
compañías, incluyendo a los tostadores, están buscando ademas reducir
los costos y el papeleo interno. Pero quizá lo más importante es que esperaban
que el Internet aportase al mercado cafetero transparencia y mejores pistas
para la verificación contable de las adquisiciones.
Actualizado 11/2007