La mayoría de contratos de café son FOB: los
destinatarios pagan el flete. Los destinatarios lo prefieren así porque pueden
negociar fletes que exportadores particulares o los países productores no les
sería posible obtener. Por este motivo, los conocimientos de embarque no siempre
indican la tarifa del flete o declaran simplemente "flete según lo
convenido".
Puesto que los destinatarios son quienes pagarán el
flete, consideran que deberían negociar también las tarifas de flete (y afirman,
indirectamente, que están en mejor condición de hacerlo). Quizá sea cierto, pero
cuando aumenta el flete desde un determinado puerto los compradores reajustan el
cálculo de sus costos para el puerto en cuestión porque calculan el costo de
todo el café sobre la base del puerto de
descarga o planta de tueste de destino. Si las tarifas de flete desde
un determinado país aumentan, el precio de las ofertas de compra para el café de
este origen (el diferencial) acabará compensándolo, si no han aumentado los
fletes de orígenes comparables. Esto es así porque el mercado compara elementos
semejantes, es decir el precio de la mercancía descargada. Por consiguiente, en
último extremo son los productores quienes pagan los gastos del flete. Sin
embargo, si no se tomaran las disposiciones actuales es probable que algunas
tarifas de fletes serían más altas. (Véa también el Capitulo 05 Logística.)
Los gastos de
manipulación en terminal (THC: Terminal handling charges) son una parte
importante de los costos del transporte con contenedores y pueden variar
considerablemente entre empresas navieras, a veces tanto que un flete atractivo
deja de serlo en la realidad. Los expedidores deberían estar informados sobre
los THC cobrados directa o indirectamente por las distintas empresas navieras en
los puertos en donde cargan, porque pueden enfrentarse con costos inesperados si
los compradores especifican una línea cuyo flete es bajo (ventaja para el
comprador) pero cuyos THC son altos (desventaja para el expedidor).