Los exportadores deberán decidir por sí mismos qué
condiciones de pago aceptan. Deben evaluar la situación financiera de sus
compradores y actuar en consonancia. Puede obtenerse información de referencias
bancarias que indica la solvencia de un cliente. Estos informes son útiles, pero
no pueden suministrar toda la información deseada ni hacen responsables al banco
que los emite. Los exportadores que utilizan capital de trabajo prestado están
sujetos generalmente a condiciones estrictas sobre los compradores a los que
pueden vender, y sobre las condiciones de pago.
Al suscribir contratos y decidir las condiciones de
pago, los vendedores deberán investigar la identidad de sus compradores. Los
grupos comerciales internacionales a menudo trabajan a través de filiales
extranjeras y locales cuyos compromisos no están garantizados necesariamente por
la sociedad matriz, aunque la razón social sea la misma o parecida. En caso de
duda, un vendedor puede pedir una garantía a la sociedad matriz en el sentido de
que ésta acepta la responsabilidad contractual respecto a una filial
determinada.
En algunos países las autoridades monetarias dictan
la política de pagos de las exportaciones, por ejemplo exigiendo que todas las
exportaciones deben cubrirse con cartas de crédito para evitar posibles pérdidas
de divisas. Este tipo de reglamentación indiscriminada tiene por consecuencia
que se pide a las mayores empresas del mundo con credenciales impecables que
otorguen L/C. Muchos compradores se niegan simplemente a otorgar cartas de
crédito y quienes las otorgan calculan el costo y los inconvenientes que
acarrean. Por ello es en definitiva el productor quien paga estas actitudes
burocráticas.