l café no es un producto homogéneo; si así lo fuera todos los productores recibirían el mismo precio. Cada partida de café es única en relación a sus características, su sabor y su calidad, por lo que el precio que atrae es también único. Sin embargo, tradicionalmente se ha tratado al café como un producto básico homogéneo y se le ha dado un precio al nivel establecido en uno de los principales terminales o mercados de futuros. Por consiguiente el grueso del comercio del café se lleva a cabo en base a lo conocido como diferencial de precios o precio a ser determinado. (Vea la sección 09.00)
Consiste en comprar y vender café expresando el precio como una diferencia relacionada al mercado de futuros, generalmente sobre una base FOB en el correspondiente país. Para el café arábica, el mercado de futuros principal es Nueva York, mientras que para robusta es el mercado de Londres. Sin embargo no todos los precios de cafés son inicialmente determinados este modo. Algunos cafés, como los de Kenya, tienen el precio establecido por su sistema nacional de subasta, si bien en el mercado de reventa incluso los cafés de Kenya tienden a recibir un precio sobre la llamada base diferencial.
Vale decir que existe una diferencia importante entre el mercado físico del café y el mercado de futuros. En el mercado físico se comercian partidas reales de café mientras que en los mercados de futuros se comercian contratos para suministrar o recibir en alguna fecha futura un café de una calidad estándar. Por necesidad los mercados físicos y de futuros están estrechamente vinculados y ambos desempeñan una función importante en la determinación del precio del café. Sin embargo, los precios en los mercados de futuros (Capítulo 08.00) reflejan las expectativas sobre eventos venideros y son esencialmente especulativos, mientras que los precios cotizados en el mercado físico reflejan la disponibilidad a corto plazo, especialmente de sustitutos similares.
Los torrefactores perfeccionan cada vez más sus técnicas de mezcla lo que les permite sustituir un café por otro en sus mezclas si, por ejemplo, surgen problemas de suministro o si el precio de un sustituto similar es más atractivo. Teniendo en cuenta de esta habilidad de intercambiar orígenes, los torrefactores tienden a buscar el rendimiento de su inversión, especialmente en el caso de sustitutos similares y no mantienen necesariamente el tipo o la composición de grupo de sus mezclas. Además la gran competencia de precios entre los torrefactores hace que cada uno busque las mejores calidades a los precios más bajos, especialmente en sustitutos similares.

Actualizado
01/2011