El cambio o la evolución general tienen un efecto en
la toma de posiciones y la exposición de los exportadores y operadores de
empresas comerciales. Son ejemplos de ello la concentración cada vez mayor del
poder adquisitivo en las manos de un pequeño número de tostadores muy grandes,
fenómeno que también se da ahora en el comercio de especialidad, y el actual
proceso de adopción de la cadena de suministro basada en el sistema justo a
tiempo. Los grandes tostadores se concentran cada vez más en su negocio esencial
: el tostado y comercialización del café. Por lo tanto las adquisiciones en
origen, la entrega y la financiación de la cadena de suministro se confían cada
vez más a empresas comerciales especializadas y a empresas de comercio interno,
generalmente en forma de contratos de suministro a largo plazo de toda una gama
de cafés. Estos contratos pueden incluso estipular fechas de entrega en las
plantas de tostado.
Otro ejemplo de cambio o evolución del mercado es la
creciente transparencia en la cadena de determinación del precio del café. Esto
limita los márgenes comerciales, por lo menos para las calidades más
estandarizadas que necesitan los usuarios finales muy grandes. Al mismo tiempo,
el acceso mundial casi instantáneo a la información significa que "el mercado"
entero se informa más o menos al mismo tiempo de acontecimientos importantes, lo
que sin duda sirve para acentuar la inestabilidad de los precios. El comercio
electrónico desempeña de nuevo una función en esta evolución al organizar
licitaciones y a veces subastas inversas que fijan de modo preciso y rápido los
precios de las calidades normales.
Todos estos cambios evolutivos repercuten en la
manera de actuar del negocio cafetero y, por consiguiente, cambian también los
riesgos incurridos. Por ejemplo, tener menos contrapartes, aunque muy grandes,
significa también tener menos en número pero grandes riesgos de cumplimiento, y
el comerciante o la empresa comercial puede verse más o menos obligada a bailar
al son de la música de su contraparte.
La concentración del poder de compra no se limita a
los tostadores. La misma evolución se comprueba en el comercio del café, donde
domina hoy en día un pequeño número de empresas comerciales muy grandes.
El sistema justo-a-tiempo puede decirse que aumenta
los riesgos comerciales. Pero hace posible que las empresas comerciales,
especialmente las mayores, añadan valor porque aumenta su volumen de negocios y
su gama total de actividades, a menudo cuando establecen operaciones en países
productores en competencia con los operadores locales. El acceso relativamente
fácil de las grandes empresas comerciales a créditos internacionales más baratos
que los disponibles para los operadores locales ha facilitado obviamente su
entrada como participantes directos en los mercados de origen.