Los productores, comerciantes y exportadores están
buscando cada vez más medios para compensar los riesgos de los precios. Cuando
estas operaciones de cobertura se llevan a cabo en una bolsa de futuros,
directamente o a través de corredores, los depósitos y los márgenes
complementarios forman parte del trato. Los productores y exportadores suelen
vender los futuros cortos para cubrir el riesgo de cosechas y existencias no
vendidas. Si luego suben los precios de los futuros, márgenes complementarios
adicionales, a menudo considerables, pueden plantear problemas reales de
liquidez: es posible que no se disponga de fondos líquidos suficientes para
cubrir los márgenes complementarios, aunque la posición subyacente en el mercado
sea sólida y provechosa. Si en el mercado hay posiciones especulativas muy
apalancadas, los márgenes complementarios pueden por sí mismos desplazar el
precio de los futuros.
Por consiguiente, las posiciones de cobertura y sus
posibles márgenes complementarios conexos deberán incluirse también en el
reporte de la posición diaria, al igual que el apalancamiento de las
transacciones de futuros. Como es lógico, la dificultad es que los márgenes
complementarios no pueden predecirse ni cuantificarse por adelantado y en casos
extremos podría ser que la liquidez de la empresa no fuera la adecuada para
financiarlos. Los bancos de productos básicos conocen bien esta situación y en
sus ofertas de crédito incluyen disposiciones para evitar que los márgenes
complementarios echen a perder operaciones que por lo demás sean sólidas.
Los bancos más pequeños en los países productores no
siempre pueden ofrecer servicios semejantes a no ser que actúen como agentes
para los citados bancos de productos básicos u otros proveedores de sistemas de
administración del riesgo.