La primera línea de defensa contra el riesgo de
cumplimiento es una transacción estructurada correctamente. Luego pueden
aplicarse más salvaguardas recurriendo a la administracion del colateral,
empezando en el punto de compra y finalizando con la entrega de los documentos
de embarque. Por el lado de la venta esto es más difícil, porque es imposible
conocer la situación y salud financiera de todos los posibles importadores y
tostadores.
Por este motivo los bancos insisten en que se
trabaje sólo con "compradores autorizados", empresas conocidas y en las que se
tiene confianza. Además, el banco puede pedir que haya un contrato de venta
antes de adelantar alguna cantidad para
comprar existencias. En tal caso, vender PTBF facilita las cosas. Puede
establecerse la obligación contractual de suministrar y aceptar la mercancía sin
que el comprador se haya comprometido con un precio concreto mucho antes del
embarque real: sólo debe acordarse el diferencial. Muchos, por no decir todos
los tostadores insisten en comprar "PTBF a elección del comprador".
Esto resuelve el problema del cumplimiento pero deja
pendiente la cuestión del riesgo de precio y del diferencial. Por este motivo y
también como norma general, la mayoría de bancos no quieren adelantar todo el
costo de una compra y a menudo prefieren mantener un porcentaje del valor, por
ejemplo el 80 %. Esto ofrece una cobertura razonable contra la peor posibilidad.
Este porcentaje variará de acuerdo con la valoración de riesgo de país donde el
prestatario hace su negocio, y a la evaluación del prestatario por el
banco.