La vigilancia de toda la operación del prestatario
es esencial para evitar la posibilidad de que algunas transacciones se mantengan
ocultas: es preciso establecer un "pista de verificación". Incluso así, puede
seguir siendo difícil para el banco determinar si un cliente le cuenta toda la
verdad, por ejemplo en materia de las transacciones para entrega o cumplimiento
en lo venidero.
A parte
del intercambio de contratos, una venta o compra venidera en condiciones de PTBF
que se completará al cabo de seis meses no es preciso que genere inmediatamente
una acción visible o declaración, y por lo tanto podría guardarse en secreto.
Pero la inestabilidad diferencial ha demostrado ser un factor de riesgo por sí
misma. Si el trato no es de respaldo mutuo (se ha fijado el diferencial de la
compra y de la venta), la posición de la empresa es de un riesgo de precio
desconocido. Éste es otro motivo de que los bancos no deseen financiar
existencias no vendidas.
De modo semejante, no siempre es fácil para los
bancos determinar si alguien está especulando. En el decenio de 1990 hubieron
colapsos espectaculares de operaciones especulativas con pérdidas en algunos
productos básicos, generalmente porque al menos una parte de la contabilidad se
mantuvo oculta sin llegar a conocimiento de los jefes superiores y los bancos.
Las transaccions con pérdidas se mantuvieron secretas y se fueron renovando
hasta que la pérdida resultó tan grande que no pudo ser controlada.
También ha habido casos en
que operadores bribones se declararon insolventes mientras mantenían ocultas
transacciones provechosas. Por lo tanto, la mayoría de los bancos verificarán
los procedimientos y la administración del prestatario, incluyendo
comprobaciones retrospectivas del cumplimiento de los límites de posición y la
declaración de contratos. Esto puede hacerse incluso con una periodicidad
mensual.
Los bancos también vigilan los cambios graduales que
puede experimentar el comportamiento de los clientes. Como es lógico, también
controlarán lo más posible el uso dado a los fondos prestados, por ejemplo
haciendo pagos directos a proveedores autorizados y empleando a administradores
de colaterales. Véa 10.10, Administración del colateral.
En algunos países productores los bancos comerciales
locales han tenido en los últimos tiempos malas experiencias con préstamos
hechos a la agricultura y al comercio de productos básicos. Es cierto que a
veces la causa han sido interferencias gubernamentales. Sin embargo, a
consecuencia de ello, muchos bancos locales han renunciado totalmente a conceder
estos préstamos, y otros bancos actúan ahora con mucho cuidado "porque la
financiación de los productos básicos 'suaves' es peligrosa y requiere un
conocimiento íntimo de la rama comercial".
El grado de vigilancia por el banco ejerza en las
operaciones del prestatario variará de un caso a otro. No es raro que un banco
ponga precio o "cuantifique" cada día a su riesgo con un determinado
prestatario. Es importante comprender que las
existencias no vendidas serán valorizadas al menor de los dos precios: el precio
de compra o el precio del mercado. Las existencias mantenidas contra contratos
de entrega venidera que han de ser embarcados en una época mas tarde, pueden
también ser valorizados sobre la misma base, porque no son activos en
cobranza. Esto se debe a que si el embarque se frustra más adelante es
probable que ni al exportador ni al banco les sea posible conseguir el valor de
venta del contrato original y la mercancía deberá eliminarse al precio que rija
en aquel momento en el mercado.
Todo esto puede parecer engorroso, pero como el
banco está asociado directamente con el riesgo que presenta el negocio, como tal
tiene derecho a disponer de toda la información pertinente. Sucede con los
compradores lo mismo que con los bancos: la comunicación pronta y sincera de
incidentes inesperados permite generalmente encontrar soluciones. Las buenas
relaciones con el banco y un apoyo óptimo por parte suya se basan en la
sinceridad. Si un banco excluye a un comprador determinado quizás el exportador
debería agradecerlo en lugar de molestarse, porque el mensaje auténtico emitido
es: "¡Cuidado!"