La recepción de un café de calidad incorrecta crea
enormes problemas al tostador, si bien esto ha sido parcialmente subsanado por
la moderna práctica de suministro JAT (justo a tiempo).
Las grandes plantas de tostado intercalan los
contenedores entrantes en la línea de producción en función a la calidad: para
mezclas o para la serie de producción número X. La calidad es conocida en el
sentido de que el departamento de compras ha aprobado con anterioridad una
muestra del café y se le ha asignado un código de compra o de calidad. La planta
recibe la muestra de la carga y verifica su conformidad con el código de
compra.
Es muy importante para el tostador que la muestra
sea plenamente representativa de la remesa real porque en la planta de tueste a
la llegada del contenedor se lo descarga directamente a un silo. Esto deja poco
margen de maniobra: invertir la operación es complicado y requiere tiempo. Como
es lógico siempre habrá alguien que vigile la descarga para asegurarse de que no
haya exceso de materias extrañas o de terrones de café. Los terrones sugieren
daños por agua o condensación y un posible riesgo de moho.
El café, después de vertido, pasa por un tubo de
transferencia y entra en un silo de peso electrónico. Durante este paso un
interruptor temporizado abre una válvula a intervalos periódicos y deja caer una
pequeña cantidad de granos en un receptáculo de muestras. De este modo toda la
carga se muestrea automáticamente, desde el principio al final. La muestra
resultante se mezcla luego a fondo y se verifica que corresponda realmente con
el código de compra o de calidad. Esto es mucho más preciso que el antiguo
sistema de utilizar una barra de muestreo en quizás el 10 % de los sacos. El
café una vez aprobado y pesado pasa al silo final de almacenaje aguardando el
proceso de tostado. Durante esta transferencia se eliminan todas las materias
extrañas, polvo y fragmentos, también automáticamente.