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  • Estilos de vida, dietas y competencia de otras bebidas

     
     
    Los precios y los ingresos desempeñan evidentemente una función importante para determinar la demanda de café, pero es difícil ignorar el efecto que pueden tener en el consumo general otros factores como la competencia de bebidas alternativas, la publicidad negativa causada por varios estudios sobre la salud, la publicidad o el estilo de vida. 

El café, además de su función tradicionalmente reconocida de bebida diaria considerada frecuentemente como un estimulante y una ayuda para estar alerta, se considera también como un lubricante social que desempeña una función muy necesaria promoviendo la socialización. “Vamos a tomar un café” es una frase que se utiliza a menudo al proponer de modo general una reunión informal, bien se tome ese café o no. Es interesante señalar que el café es mas lógicamente consumido durante el desayuno, almuerzo o cena si estas comidas se hacen en familia en lugar de meriendas solitarias. Sin embargo, a medida que las comidas en muchos países se hacen menos formales y estructuradas, se consume más café fuera de casa, si bien el hogar sigue siendo el lugar donde más apetece consumir café.

    El tipo de alimentos que los consumidores prefieren tiene también un efecto en la cantidad de café que beben. El café, por costumbre o por sabor, parece complementar algunas comidas más que otras. Esto puede explicar por qué el café es generalmente menos popular en restaurantes que sirven comidas orientales que en restaurantes que sirven cocina tradicional de Europa Occidental.

    La competencia de otras bebidas ha sido también un factor importante que afecta la demanda de café. En los últimos 30 años aproximadamente los refrescos se han hecho más populares, siempre a costa del café, especialmente entre los jóvenes. Sin embargo la situación no es en absoluto estática y los nuevos cafés bar de tipo americano parece que están invirtiendo la tendencia, si bien la situación varía de un país a otro. El consumo de refrescos en los Estados Unidos ha experimentado un crecimiento rápido desde mediados del decenio de 1960: el porcentaje de la población que toma refrescos creció del 47 % en 1975 al 52 % en 2009 aunque este porcentaje es menor que el de 2006 (58%). Parece que se ha estabilizado, porque en los últimos cuatro años ha logrado muy poco aumento, y si los datos estadísticos no sufren alteraciones, el consumo puede incluso estar mostrando síntomas de disminución. En cambio en Alemania el café sigue siendo la bebida más popular y si bien el consumo de infusiones de hierbas, jugos de fruta y agua mineral está aumentando, no parece que sea a costa del café. En el Japón el café está ganando terreno sobre otras bebidas, aunque más lentamente que a principios del decenio de 1980.

    El precio puede ser un factor importante en el cambio a bebidas alternativas, pero la preocupación por la salud o la publicidad puede también proporcionar motivos convincentes para optar por otras bebidas. En el correr de los años algunos estudios han sugerido que el café – e invariablemente la cafeína, aunque el estigma radica en el café y no en las demás bebidas que contienen cafeína – tiene alguna relación con determinados cánceres (si bien en un informe el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer [Monograma IARC Volumen 51, 1991] declaró que no se podía determinar una relación causal entre el consumo de café y el cáncer), con la fibrocistosis de pecho y con un incrementado riesgo de sufrir un ataque cardíaco y otras dolencias conexas.

    Hay pocas dudas de que la publicidad, dado los resultados de estos estudios, han contribuido mucho a la disminución del consumo de café en algunos mercados desarrollados. Algunas bebidas de cola actualmente en el mercado contienen elevados niveles de cafeína (aunque no tan elevados como los del café), y cada vez hay más estudios que demuestran que el café puede tener algunos efectos beneficiosos para la salud (como ayuda a eliminar el estrés y a inhibir los virus que causan herpes labial, sarampión y poliomielitis), que es beneficioso para la prevención de algunos tipos de cáncer y que puede retrasar la aparición de la enfermedad de Parkinson. Pero esta información positiva no ha conseguido amplia publicidad y no parece que contrarreste todavía los efectos de la publicidad negativa. Sin embargo la OIC trata de resaltar algunos de los beneficios del café mediante su Programa de Comunicaciones Positivas sobre el Café. Para mayor información visite www.positivelycoffee.org.

    En cambio, los jugos de fruta se consideran bebidas sanas, y existiendo la tendencia hacia una mayor preocupación por la salud no es de extrañar que el consumo de jugos de fruta haya experimentado un crecimiento rápido. Además los refrescos, especialmente las bebidas de cola, reciben bastante más publicidad que el café.

     
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