Hay varios métodos para categorizar las actividades
de promoción según el objetivo final perseguido. La promoción en favor de un
producto básico como el café con el objeto de ampliar el mercado total del
producto se denomina promoción
genérica. Por ejemplo las campañas de la OIC en China y la Federación
de Rusia no se centraron en ninguna marca y por cierto en ningún tipo de café
sino que promovieron todos los tipos y marcas de café simultáneamente. Esto
ayuda a toda la industria en lugar de ayudar a un solo segmento o empresa.
En cambio la
promoción de marcas se lleva a cabo con el objetivo de que una marca
determinada de café gane un participación mayor en el mercado, en lugar de
ampliar el mercado para todas las marcas. Aún si la promoción tenga por
resultado un aumento general en todo el mercado, esta sigue representando una
marca y no una promoción genérica, puesto que ésta no era la intención original.
Si un país productor recurre a la promoción para fomentar la demanda de su
propio café, la campaña no puede ser considerada una promoción genérica puesto
que sólo intenta influir en decisiones dentro del mercado existente sobre la
composición del abastecimiento, en lugar de intentar ampliar el mercado para
todos los productores.