Una orden de precio
fijo para el mismo día significa que se pide a un miembro de la bolsa
que compre o venda un número determinado de lotes (contratos) para un
determinado mes a un precio establecido, por ejemplo, dos lotes de café para
diciembre a US$ 0,62 /lb. El contrato debe quedar formalizado durante el día en
que se hizo la orden. Si es posible, el corredor comprará (venderá) a un precio
inferior (superior) pero nunca a un precio superior (inferior). Esto garantiza
que el cliente consiga el precio deseado si se ejecuta un contrato, pero corre
el riesgo de que no conseguir un contrato si el corredor de la bolsa no puede
ejecutar la orden aquel día.
Una orden abierta
con precio fijo es una orden semejante, pero las instrucciones
estipulan un período indefinido de tiempo hasta que la orden sea satisfecha o
cancelada por el cliente. Este tipo de orden se conoce popularmente por "buena
hasta cancelada" (GTC: good till canceled).
Una orden al
mercado es una orden que da más flexibilidad al corredor y le permite
suscribir un contrato al mejor precio disponible en ese momento.
Se formulan con frecuencia órdenes diferentes,
sujetas a ciertas condiciones. Por ejemplo, se puede pedir a un corredor que
haga un contrato si el precio alcanza un determinado nivel. También pueden
hacerse órdenes que dependen de condiciones específicas impuestas por el
cliente. Son ejemplos de estas órdenes las siguientes: las que deben ejecutarse
solamente en la apertura o cierre del mercado; las que deben ejecutarse dentro
de un determinado período de tiempo. (Las órdenes deben aguardar su turno cuando
el mercado se abre y se cierra y por consiguiente no todas se ejecutan al mismo
precio, especialmente cuando el volumen de operaciones es grande en un mercado
activo. Si se estipula un precio, la orden puede no ejecutarse si el precio no
se alcanza, o si se supera.)
Las órdenes al mercado y las órdenes de precio fijo
para el mismo día son las más comunes, pero también se formulan órdenes para
responder a las exigencias de los clientes. Los clientes que siguen de cerca los
movimientos de la bolsa revisan sus órdenes según la evolución del mercado. Los
que siguen menos de cerca los movimientos de cada hora del mercado generalmente
formulan órdenes abiertas u órdenes sujetas a determinadas condiciones. Por
ejemplo, una orden de pérdidas limitadas (stop-loss), que entra en acción tan
pronto se llega a un nivel predeterminado de precios, limita las pérdidas del
cliente según el precio al que se ejecute la orden. Otorgar condiciones más
generalizadas a la orden da al corredor mayor flexibilidad para reaccionar a
cambios en el mercado y deja en sus manos la decisión final.