La iniciativa Comercio Justo tiene por objeto
permitir que las organizaciones de pequeños agricultores productores de café (y
de cacao, té, miel, bananas, jugo de naranja y azúcar) puedan mejorar sus
condiciones de comercio consiguiendo precios más equitativos y estables. Al
presente, los esfuerzos del Comercio Justo en lo que respecta el café y otros
productos como cacao, miel y arroz, se concentran solamente en lo producido por
pequeños terratenientes. A la inversa, para productos como el té, azúcar,
bananas y otras frutas, el énfasis abarca a los latifundios (para la mejora de
las condiciones de trabajo).
Los precios del café son por naturaleza inestables,
especialmente después de la desaparición de los antiguos acuerdos de la OIC para
el apoyo a los precios y cuando en los últimos decenios del siglo XX los precios
extremamente bajos y sin sentido económico para el café y el cacao causaron
graves problemas económicos y sociales. Muchos cultivadores no podían ni
siquiera recuperar sus costos de producción, y por ende ni ganarse dignamente la
vida.
La Fundación Max
Havelaar fue establecida en los Países Bajos en 1988 y desde entonces
18 países más han seguido el ejemplo (vea la lista en el tópico 03.06.03). En
1997 las distintas instituciones nacionales establecieron una organización común
llamada FLO (Fairtrade Labelling Organizations
International) con sede en Bonn, Alemania. FLO, junto con sus miembros,
trabaja para mejorar la distribución inequitativa de la riqueza entre el Norte y
el Sur.
El objetivo es prestar asistencia sin patrocinar a
nadie suministrando los instrumentos necesarios que permitan a los pequeños
productores asumir por sí mismos a su propio desarrollo como productores
independientes y no como beneficiarios de ocasionales demostraciones de
generosidad. Esto se consiguió incorporando en el precio del productor no sólo
el costo de la producción sino también el costo de la prestación de necesidades
básicas como agua corriente, atención de la salud y educación, y el costo de los
sistemas agrícolas favorables al medio ambiente. El apoyo del consumidor a
condiciones comerciales Norte-Sur más equitativas queda vinculado así con la
participación de los cultivadores mediante las ya bien conocidas etiquetas de
Comercio Justo en los envases al por menor de los países consumidores. Dicho
simplemente, los precios más altos que los consumidores pagan por los productos
Comercio Justo llegan a las organizaciones de los cultivadores mediante una
combinación de precios mínimos garantizados y de primas.