La especulación en productos básicos consiste en
comprar y vender un producto con la esperanza de que la operación inversa de
compra o venta proporcione un beneficio a consecuencia de un cambio en el valor
de mercado del producto básico de que se trate. Hay una cierta cantidad de
especulación pura en el mercado de futuros de productos básicos, aunque su
magnitud es difícil de calibrar.
Durante todo el decenio de 1970, las altas tasas de
inflación y la incertidumbre sobre los tipos de cambio fueron asociadas a un
mayor grado de inestabilidad del precio nominal de los principales productos
primarios. Esto a su vez provocó un enorme auge en la especulación de futuros,
denominada a veces como el otro lado de la bolsa de futuros. La participación de
los especuladores en el mercado de futuros contribuye a esa liquidez del
mercado, esencial para evitar distorciones excesivas en los precios, que pueden
producirse al establecer o liquidar operaciones de cobertura.
No obstante, la especulación excesiva puede causar
fluctuaciones mas amplias en los precios, y los mercados llegan a ser
"exageradamente altos o bajos" (los precios se mueven entre extremos mayores de
lo previsto) hasta que dicho exceso finalmente se liquide. Debido a las
expectativas de un individuo o una empresa y a su disposición a asumir riesgos,
los especuladores aspiran a conseguir un beneficio incierto mediante sus
operaciones en el mercado. Los especuladores se forman una expectativa de precio
en base a los precios de los futuros, al precio del mercado inmediato o de ambos
mercados, fisico y de futuros, o talvez en base a la diferencia de precios entre
posiciones y adoptar por lo tanto una posicion propia que refleje sus
expectativas en los mercados.
Ciertas características de la bolsa atraen la
especulación. Figuran entre ellas la normalización del contrato de futuros, los
costos relativamente bajos en las transacciones, y la relativa baja inversión
inicial necesaria (apalancamiento).