Después de la II Guerra Mundial la mayoría de
empresas que compraban café de origen se llamaban a sí mismas importadores. Las
comunicaciones eran más bien lentas, pero por otra parte el negocio era
relativamente simple. El café se compraba de expedidores o exportadores de
confianza en los países de origen y se vendía, con un margen o comisión, a un
tostador importante.
Algunos gobiernos de los paises de origen
intervenían en la comercialización de su café y ofrecían acuerdos especiales
sobre el momento o el volumen de la exportación. Los importadores hacían el
corretaje de estos arreglos así como también hacian sus mismas transacciones de
café.
A mediados del decenio de 1970 los importadores
empezaron a llamarse a sí mismos negociantes (en inglés: traders). Éste era un
aspecto nuevo del negocio. Operadores jóvenes que sabían cómo utilizar los
mercados de futuros empezaron a ofrecer café a precios iguales o a veces a
mejores que los que se ofrecían en origen. Las antiguas empresas establecidas
tuvieron muchas dificultades para comprender cómo debían competir y es así como
nacieron lentamente nuevas empresas de importación y negociación.
Vender café más barato que el ofrecido por los
mismos productores supone asumir un riesgo. Los operadores, utilizando varios
tipos de operaciones, aplicables a diferentes tipos de mercado, pueden ganar
dinero. Estas operaciones encajan en tres categorías principales: operación de
cobertura, arbitraje y especulación.