La función más importante desempeñada por los
primeros mercados de futuros fue la cobertura de las existencias no vendidas.
Durante la temporada de máxima actividad comercial, los operadores solían
comprar suministros suficientes para satisfacer tanto las órdenes que tenían
pendientes como las demandas futuras hasta que dispusieran de nuevos
suministros. Los que tenían en reserva grandes existencias de una cosecha no
vendida podían sufrir fuertes pérdidas en el caso de una caída de precios.
De modo análogo, los que
hubiesen optado por economizar en gastos de almacenamiento y hubiesen realizado
ventas para posiciones avanzadas basadas en los precios vigentes del mercado
físico, confiando en comprar existencias en una fecha posterior, sufrirían
pérdidas si los precios subieran fuertemente. La operación de cobertura se
centra, por consiguiente, en transferir el riesgo de los cambios drásticos en
los precios a otros grupos en el mercado.
La operación de cobertura se califica a veces como
una forma de seguro, pero esto no es totalmente correcto. Comprar o vender
contratos de futuros supone comprar o vender a un precio específico,
comprometiéndose así a un precio específico. En cambio, el precio de ejercicio
de una opción se utiliza para establecer un precio mínimo o máximo que ofrece un
cierto nivel de protección del precio o seguro. Como en el caso del seguro, la
prima pagada por la opción determina el nivel de protección comprado. Véase
también 09.03, Opciones.
La opinión tradicional de considerar la operación de
cobertura como una transferencia del riesgo ha evolucionado para convertirse en
un concepto más dinámico de la administración del riesgo. En este aspecto, la
operación de cobertura está considerada como un instrumento para las decisiones
de compra y de venta. El principio básico de la operación de cobertura es
comprar o vender un contrato de futuros equivalente y opuesto al compromiso de
la transacción física contraído fuera de la bolsa. Cualquier pérdida en el
mercado de mercancías físicas que se produjera a consecuencia de un movimiento
adverso de los precios, quedaría compensada por una ganancia en las
transacciones bursátiles.
Pérdida en el
mercado al contado = ganancia en el mercado de futuros
Ganancia en el mercado al contado = pérdida en el
mercado de futuros
Para poder utilizar con eficacia los mercados de
futuros en una operación de cobertura es importante comprender lo que se puede y
lo que no se puede hacer.
- Los mercados de futuros por sí mismos no crean
inestabilidad o riesgo de precio para los usuarios de la industria. La base de la inestabilidad y el riesgo está en el
mercado al contado.
- Los mercados de futuros no pueden eliminar la inestabilidad o el riesgo
del precio. No son un instrumento mágico que resuelve todos los problemas de
los administradores.
- Los mercados de futuros y opciones pueden ayudar a los administradores del riesgo a
transferir el riesgo de precio al inmovilizar los precios.
- Los futuros y las opciones son instrumentos de administración del
riesgo.
Las motivaciones principales para llevar a cabo una
operación de cobertura se derivan de la necesidad de reducir o eliminar el
riesgo de los precios inestables resultante de mantener una posición larga en
mercancías físicas (manteniendo existencias no vendidas de café físico), o una
posición corta en productos físicos (por la venta de posiciones avanzadas en el
mercado físico sin poseer todavía el café físico). Aunque los operadores tengan
escasez o excedente de la mercancía física que necesitan, a la larga pueden
estar cuadrados, es decir, pueden haber efectuado una transacción compensatoria
de manera que si todo el mercado sube o baja, la ventaja o desventaja queda
neutralizada. La transacción compensatoria, u operación de cobertura, podría ser
otra transacción en mercancías físicas o una transacción de futuros. Dicho en
otras palabras, sea cual fuere la transacción física que se puede estar
planeando o que se tiene el compromiso de realizar, puede contrarrestarse con un
movimiento igual y opuesto en el mercado de futuros.
La operación de cobertura
puede también proceder de un contrato para entrega futura del producto fisico a
un precio ya fijo, o de un plan de cobertura que combine producto físico y
futuros. La idea es proteger un margen de beneficio o, por lo menos (en el caso
de un productor), cubrir todo el costo de producción o parte de él.
Un negociante con una posición larga (es decir, uno
que probablemente posea existencias de un producto básico, como puede ser el
caso de un productor o un procesador de café), entra en el mercado de futuros
para transferir a otros el riesgo de las oscilaciones de los precios en las
mercancías físicas. En este sentido, ha adquirido un seguro sobre el precio
porque al fijarlo en un precio de futuros se ha asegurado contra el descenso de
los precios. A la inversa, habrá perdido la oportunidad de obtener una ganancia
si los precios suben en lugar de bajar.
Los negociantes que no realizan operaciones de
cobertura, pueden disfrutar de un beneficio adicional si los precios suben, pero
quedan sin protección si los precios descienden. Muchos operadores financian sus
operaciones con considerables facilidades de crédito a corto plazo, y es muy
común que los bancos insistan en que compensen sus riesgos comerciales mediante
las operaciones de cobertura, limitando así las consecuencias de las
alteraciones inesperadas del mercado.
La situación del
productor difiere de la de los otros negociantes que participan en el
mercado del café porque el precio de compra para el productor es en realidad su
costo de producción. Este costo no guarda necesariamente relación alguna con los
precios vigentes en los mercados de mercancías físicas o de futuros. Por lo
tanto, los productores podrán cubrirse contra el riesgo de precios más bajos en
meses futuros, pero no podrán compensar sus gastos si los precios que rigen en
el mercado no cubren sus costos de producción.
Los operadores, cuyas ganancias no están delimitadas
por los costos de producción, tendrán siempre una oportunidad de compensar su
precio de compra de mercancías físicas con una venta protectora, y viceversa,
independientemente de los precios del mercado. Un comerciante en café físico
hace una operación de cobertura para proteger un margen de beneficio en lugar de un precio
absoluto. El comerciante sólo necesita conseguir una diferencia positiva entre
su precio de compra y el de venta.