Cuando no hay correlación entre el movimiento de los
precios de futuros y del precio al contado, es decir cuando se mueven en
direcciones opuestas o uno aumenta o disminuye más que el otro, la operación de
cobertura actúa sólo para reducir el riesgo, más que para eliminarlo por
completo, y en consecuencia los comerciantes y exportadores pueden estar
expuestos al riesgo del
diferencial.
Si los precios en los mercados de mercancías físicas y
de futuros no se han movido paralelamente, el negociante tendrá una ganancia o
pérdida residual de capital, que dependerá de la forma en que los precios se
hayan difundido o de la manera en que la base se haya modificado. Por ejemplo,
el café Lavado de Primera (Prime Washed) de Guatemala para embarque en abril
podría cotizarse a tres centavos (el diferencial) por encima del precio futuro
Mayo de Nueva York, en cuyo caso la base se expresaría como "tres sobre" dicho
futuro,
Aunque no se produzca ningún cambio en el mercado en
si, el comerciante que compra a "tres sobre" podría encontrarse con que sólo
puede obtener uno por encima Mayo cuando vende la mercancía física debido por
ejemplo a que la presion de los vendedores del café de ese origen es mayor. Su
base ha variado y pierde dos centavos por libra; éste es el riesgo del diferencial que no se puede compensar.
Su riesgo con respecto al precio es de que el mercado en general desciende, y
este riesgo puede ser compensado o cubierto. Aunque la operación de cobertura no
está exenta de riesgos, reduce al mínimo las pérdidas que podrían haberse
derivado de las bruscas fluctuaciones del mercado si no se hubiera empleado
ninguna cobertura.
Por cierto que el diferencial también puede
desplazarse en la otra dirección, lo que significa que los "tres sobre" podrían
convertirse en cuatro sobre, y sumar asi otro centavo a la ganancia. En ambos
casos, el riesgo del diferencial o de base deben considerarse siempre
separadamente de la preocupación primaria de administrar el riesgo: el riesgo de
precio.