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  • 5.4.2-LOGÍSTICA Y SEGUROS-SELLOS DEL CONTENEDOR

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  • Sellos del contenedor

     
     
    Además de las cerraduras, la primera defensa contra las manipulaciones son los sellos numerados que la empresa de transporte suministra para sellar las puertas de un contenedor. Si un sello está roto o dañado, puede entonces ser indicación de que alguien ha manipulado el contenedor. Pero se han registrado casos de rotura y sustitución de los sellos tradicionales sin que haya quedado ningún signo visible de lo ocurrido. A causa de ello algunos exportadores añaden cerraduras propias para asegurar físicamente las puertas de los contenedores.

    Los contenedores y sus sellos también deben de ser examinados físicamente cada vez que se los desplaza, por ejemplo : desde el terminal de origen hasta el buque, desde el buque al terminal de llegada, del terminal de llegada al camión, y desde el camión a la planta de torrefacción. Seria ideal que el Recibo de Intercambio del Contenedor establezca cada vez un registro de la condición del sello, el número del sello y la condición exterior del mismo contenedor. Si hubiere algo que no va bien con alguno de estos elementos, entonces el camino que ha seguido el recibo mostraría donde ocurrió el percance y bajo la responsabilidad de quién, facilitando así que un reclamo sea presentado, si fuera necesario. La última comprobación se realiza antes de que el contenedor sea abierto. Las compañías navieras también usan estos recibos para reclamar algún daño físico al mismo contenedor.

    La seguridad de los contenedores no es únicamente para proteger el café. En los últimos años se han encontrado drogas ilegales en los contenedores de café (por confabulaciones entre puertos sin relación con el comercio cafetero). El comercio internacional del café y la comunidad de transportistas están trabajando activamente con las autoridades aduaneras de todo el mundo para impedir la utilización de los embarques de café como vehículos de drogas ilegales. Es evidente que los sellos de los contenedores son la primera línea de defensa en esta batalla.

    Los sellos modernos incorporan tecnología cada vez más compleja que hace mucho mas difícil por no decir imposible que una manipulación no sea descubierta. Pero aaún se requiere una verificación física. Los sellos en sí no pueden impedir que se abran los contenedores: no son un elemento de disuasión sino más bien un medio de verificación. Incluso así, los sellos no son mejores que la persona que los coloca. Si no se puede confiar en esta persona es imposible estar seguro de que el sello se puso realmente, es decir que no fue un simulacro. No corresponde a este sitio en Internet explicar cómo se han falsificado hasta ahora las diferentes maneras de poner sellos. Puede decirse, sin embargo, que una solución preferida es utilizar sellos transparentes que muestren el mecanismo con el número impreso en el interior bajo una elevación transparente que hace de lupa.

    Al final aun los sellos intactos prueban solamente que al parecer no hubo manipulación de la carga después de haber sido sellada. Se sabe que se han atacado contenedores a granel forzando un tubo atraves de los sellos de jebe de la puerta y del interior del forro, después de lo cual el café pudo ser extraido simplemente por succión. Esto se impide fácilmente poniendo dentro, delante de las puertas y antes de cerrarlas, una plancha vertical apoyada en el piso interior. Sin embargo, han habido casos en que la mercadería contenerizada ha desaparecido durante el transporte terrestre hacia el puerto, aún cuando las puertas y los sellos aparecen intactos. Cuando esto ocurre con cierta frecuencia, los exportadores verdaderamente no tienen otra alternativa que invertir en medidas de seguridad tales como hacer que los camiones viajen en convoyes escoltados que solo estén permitidos a pernoctar unicamente en lugares autorizados, etc.

    Si a la llegada de un embarque FCL el sello de un contenedor está intacto y su número integro y correcto, pero la condición o el peso del café no lo están, entonces el consignatario hará el reclamo al exportador, así mismo si el llenado se efectuó bajo supervisión independiente. Cuando la mercadería es embarcada en base FCL, la responsabilidad recae sobre la persona que los suministra, a no ser que se conste en el conocimiento de embarque que el contenedor fue aceptado como sano pero que a su destino fue entregado con daños. Repetimos, la tarea de comprobación siempre recae en el expedidor.

    Las empresas navieras pueden ser consideradas responsables únicamente del buen orden y estado aparentes, y del número de sacos de las mercancías embarcadas sobre la base LCL. Por lo tanto, si a la llegada de un embarque en base LCL el sello y el número del sello del contenedor están intactos y correctos, pero la condición o cantidad del café no lo está, entonces el consignatario podrá reclamar a la línea naviera.

    En lo que respecta a la mercadería embarcada en base LCL, se puede hacer responsable a la línea naviera pero sólo por el número y el aparente buen estado y condición de los sacos. Por lo tanto, si a su llegada a destino el sello y el número de sello de un contenedor embarcado en base LCL están íntegros y correctos, pero la condición o número de los sacos no lo están, entonces el consignatario sentara su reclamo con la línea naviera.


    Actualizado 11/2007