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  • 11.8.2-CALIDAD DEL CAFÉ-CONSECUENCIAS DE LA NORMALIZACION

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  • Consecuencias de la normalizacion

     
     

    Es interesante observar, que la normalización de la calidad no solo significa que los cafés a descuento no son aceptables, sino tambien que no desean los cafés de mejor calidad o de mejor tamaño del grano, y que no pagarán primas. Los requisitos principales son que el café debe aportar a la mezcla lo que el tostador espera y que cada remesa ha de tener  las mismas características.

    Está totalmente excluido aceptar diferencias de calidad, o solucionar estas controversias mediante el pago de descuentos o por arbitraje. Si el café no es el correcto será rechazado. No solamente debe ser la calidad de cada entrega comparable con la anterior, sino que también debe ser uniforme en toda la partida, de un saco a otro y de un contenedor a otro. Lo esencial es la consistencia.

    Todo lo dicho anteriormente concerniente al respeto por la calidad, aplica también a las clasificaciones normales o estándar. Es evidente que la calidad de estos cafés no es tan interesante; por lo que sería justo decir que en general los cafés de tipo normal no inspiran mucho entusiasmo y ofrecen una calidad de bebida fácilmente igualable.

    En la calidad normal el precio es un factor comercial mucho más importante que en el café ejemplar o especial, donde lo esencial es la calidad. Los precios de la calidad normal también son en general bien conocidos, por lo que la única salida que tiene el exportador para ganar a la competencia es ser más eficiente, más digno de confianza, más consistente y más flexible.

    Hay quienes acusan a los tostadores en gran escala de disminuir gradualmente la calidad del café para la venta minorista mediante innovaciones técnicas y cambios en el producto (tostado a gran velocidad y gran rendimiento, tratamiento al vapor de robustas, introducción del café líquido, etc.)

    Se cita a veces a Alemania como un ejemplo de preferencias cambiantes en cuestión de calidad: en 1990 los arábicas suaves de Colombia y otros arábicas suaves representaban el 73 % de las importaciones del grano verde y Colombia era el principal proveedor, pero en 2005 los arábicas suaves de Colombia y otros arábicas suaves llegaron solamente al 38 %. La participación de los naturales brasileños (33 %) y robustas (29 %) crecieron al 62 % y Viet Nam suministró un millón de sacos más que el anterior máximo proveedor, Colombia.

    Por otra parte, otros dirán que no hay suficiente café de calidad en el mundo que permita a los mega-tostadores de la actualidad mejorar la calidad de las mezclas normales sin provocar graves distorsiones en los precios, si bien otros productos agroindustriales, como el vino, parece que responden fácilmente a una estructura de precios muy segmentada. Además, el patrón de demanda en algunos países está cambiando también, como en Alemania donde los cafés ácidos se dice que tienen menos demanda.

    Sea lo que fuere, los orígenes y exportadores pequeños no pueden competir fácilmente en algo que se ha convertido en un negocio puro de productos básicos a granel. No tienen ventajas competitivas y carecen de las economías en escala de los grandes participantes. Es imposible que añadan valor, porque solo se buscan grandes cantidades de productos estándar.

    Los mega-tostadores no tienen tiempo ni deseo de ocuparse de las pequeñas cantidades de cafés ejemplares. Algunos participan indirectamente en el negocio de especialidad, pero lo hacen a través de unidades comerciales separadas. A pesar del estímulo que tiene el mercado de especialidad, no debe olvidarse nunca que el negocio del café normal representa el 85 % o más de las importaciones de café en el mundo y que por lo tanto no se lo debe ignorar.



    Actualizado 11/2007